sábado, 28 de junio de 2014

Los retos a la educación en el siglo XXI

La escuela tradicional dio respuestas a las necesidades y requerimientos de las sociedades agrarias e industrializadas. Enseñó a leer y a escribir; impartió normas básicas de ortografía, de urbanidad y algoritmos aritméticos esenciales. Pero detrás de ese programa encubierto, su verdadero y esencial papel consistió en dotar de trabajadores obedientes y rutinarios a las fábricas, al agro y a las instituciones de la “segunda ola” (Toffler, 1993). Reforzó la sumisión con el castigo, el grito y la vara; enseñó la rutina mediante planas y algoritmos interminables. Para trabajar en las fábricas, el campo y las instituciones propias del período industrial y agrario, éstas eran las habilidades demandadas.

Sin embargo, la sociedad cambió de manera profunda y radical y ya la escuela tradicional no responde a estas nuevas necesidades. La escuela tradicional se torna obsoleta frente a los dramáticos cambios sociales, económicos y políticos vividos desde hace más de cuatro décadas. Se torna ineficiente e inadecuada. No porque siempre lo haya sido, sino porque la sociedad cambiante le plantea nuevos retos y nuevas demandas.

Esto explica por qué, prácticamente en todos los países del mundo, se vive en la actualidad un profundo desfase entre la sociedad y el sistema educativo. La escuela dominante en el mundo entero sigue siendo la escuela tradicional. De esta manera llegamos a una disociación creciente entre la escuela y la sociedad contemporánea. Pero esta desarticulación no es exclusiva de América Latina, como con frecuencia creen los maestros latinoamericanos, en tanto que los cambios descritos corresponden a un mundo globalizado y porque la escuela tradicional sigue siendo dominante incluso en los países industrializados.

Artículo tomado de:
http://www.unes.edu.ve/index.php?option=com_content&view=article&id=726

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